El director debutante Remi Weekes logra eso y más.
Una pareja de sudaneses huyen de su país, devastado por conflictos tribales, se lanzan al mar en una patera, sufren la pérdida de su hija en la travesía, pero logran llegar a Londres.
Ahí comenzarán una vida de refugiados, en un barrio alejado , en una casa tan extraña que desde que llegan nada parecerá lo que es.
La película se apoya en los protagonistas Rial (Wunmi Mosaku) y Bol ( Sope Dirisu), excelentes ambos en sus roles de personas atormentadas por el desarraigo, pero también por lo sobrenatural.
Realmente la película es una maravilla, que logra pasarte por varios estados emocionales y unos cuantos sustos.
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